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Lilypie Waiting to Adopt tickers

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domingo, 23 de septiembre de 2012

EMPIEZA EL OTOÑO.

Cambiamos de estación, pero sigue haciendo un calor insoportable, esperemos que no dure mucho más.C. empezó las clases a primeros de mes, y se ha apuntado ya a varias actividades extraescolares que comenzarán en octubre. Ya lleva mejor lo de no ser la única princesa de la casa, es muy madura y sabe que su hermano la adora, hoy mismo los he puesto juntos en la cama de ella y él agitaba sus bracitos de felicidad.
A. ha avanzado mucho, ya se sostiene sentadito y juega, en el suelo hace sus primeros intentos de gateo, hace un par de días que cumplió siete meses y se nota. Le encanta comer con cuchara, cada día un poquito más de puré, es un campeón.
En las últimas semanas he conocido a mucha gente interesante, a algunos ya los conocía por la red y me ha encantado conocerlos personalmente. Tanto mi marido como yo nos hemos involucrado más en la vida de las familias adoptantes y vamos a formar parte de la asociación Adopta2.
La gente me pregunta cómo me siento y con una sonrisa de felicidad respondo "agotada", un mes y tres semanas solamente y mi cuerpo pasa factura, al principio el cansancio era psicológico debido al estrés de la asignación y el comienzo de la adaptación, ahora que ese desgaste mental se ha ido recuperando, ha aparecido debajo el agotamiento físico que supone, para una pareja que ya pasó hace tiempo los 40, tener que lidiar con una preadolescente y un bebé.
Intentar mantener las relaciones con los amigos y la familia, el trabajo, la vuelta al cole, las nuevas rutinas y horarios, no dormir ni una noche del tirón, estar pendiente de todo e intentar llevar adelante una casa es... imposible. Por un lado o por otro las cosas fallan, a veces tenemos que anular eventos con amigos o familia, otros días la casa parece un campamento en lugar de un hogar, pero tenemos clarísimo que lo primordial es el tiempo que podemos estar con nuestros hijos.
Siguiente objetivo: poner en orden la agenda para poder sacar un par de horas a la semana para nosotros mismos, ya estamos en ello.

domingo, 2 de septiembre de 2012

UN MES.

Hace un mes nuetras vidas cambiaron definitivamente, un ser diminuto de apenas 60 centímetros logró mirarnos a los ojos y cautivarnos a los tres como si tuviera poderes mágicos. No ha supuesto ningún esfuerzo quererle, su sonrisa, sus abrazos, sus gestos de alegría cuando nos ve, el modo en que recuesta su cabecita sobre nuestro hombro cuando quiere dormir o la fuerza con la que nos agarra el dedo para que no nos alejemos ha creado una red de la que es imposible salir, nos tiene atrapados por completo.

He comprendido que estos años de espera eran los justos y necesarios para poder llegar hasta él, nos habíamos preparado para otros perfiles, pero lo importante en el fondo es la preparación, la información, las pruebas por las que hemos tenido que pasar, las dudas, los nervios... todo eso era necesario para que ahora todo vaya sobre ruedas. ¿Existe un hilo rojo? Si pienso en todas las casualidades y coincidencias que han ocurrido a lo largo de estos tres años tendré que pensar que sí.

La adaptación de A. ha sido estupenda, en ningún momento mostró malestar por el nuevo entorno, la nueva cuna, ni los nuevos cuidadores. Nosotros tres nos hemos adaptado y seguimos adaptándonos según surgen las circunstancias, y hasta el momento lo estamos haciendo bastante bien. No es una adaptación ordenada y tranquila, pero dentro del caos que supone tener de repente un bebé en casa, podemos estar orgullosos de cómo ha ido todo.

Desde que está con nosotros ha aprendido a comer con cuchara, toma puré de frutas y puré de pollo con verduras. Se ha bañado en la piscina casi a diario, le encanta chapotear sin parar mientras se ríe. Sigue durmiendo unas diez horas por la noche, pero las siestas durante el día no tienen una rutina marcada, depende principalmente de si salimos de casa.

Hasta el momento todos lo médicos que lo han visto están muy contentos con su evolución y nos dicen con optimismo que seguirá mejorando. A pesar de no llegar al percentil 3 de peso y talla, todos coinciden en que es fuerte y evoluciona según su edad.

Cuesta creer que por fin tenemos la familia completa, que se acabaron la noches de imaginar cómo sería, que la espera ha terminado y ha comenzado la convivencia, es como un sueño del que temo despertar.