Está claro que esto de escribir un blog tiene sus rachas y ahora estoy pasando por una de esas en las que no encuentro el tiempo para escribir o no encuentro las ganas. Hace ya casi dos meses que no cuento nada, pero aquí estoy ahora frente al ordenador de nuevo.
Durante el mes de enero vivimos la emocionante llegada de LJ desde China, lo pasamos genial preparando la bienvenida sorpresa escondidos a oscuras en su casa. Realmente la bienvenida fue para los agotados padres porque LJ y su hermana LY venían profundamente dormidos después de un larguísimo viaje.

Este mes mi chiquitín ha cumplido tres años, qué ilusión le hacía tener una fiesta con sus amiguitos y una tarta de su peluche favorito (Jake de Hora de Aventuras), qué bien sopló la velita justo al final de la canción Cumpleaños feliz. El regalo ha sido una casita para el jardín de la que pudo disfrutar mucho con sus amiguitos. Estuvo todo el día muy emocionado y ha estado hablando de la fiesta durante días.
Y a mí me es imposible no hacerme la misma pregunta cada año, ¿se acordará su primera mamá de él? ¿de que nació hace tres años? ¿se preguntará cómo está? Si a mí me duele no tener respuestas imagino cuánto le dolerá a él cuando sea consciente de la situación.
Este también es el mes de las revisiones médicas y afortunadamente todo son buenas noticias. Su pediatra nos ha dicho que no le preocupa su baja talla y peso porque su progreso es regular. Las dos especialistas que le han visto también están contentas con los resultados de las pruebas, aún quedan dos más, pero de momento todo es positivo.
Además la terapeuta de atención temprana y la logopeda están contentas con su evolución y eso es una inyección de optimismo también. Mi peque es un luchador.
Otro tema que llevamos entre manos es la del Acta Nueva del registro y el Libro de familia, como siempre muchos papeles y mucha paciencia, pero seguro que al final llega, como todo.
Espero no tardar tanto en escribir la próxima vez.