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Lilypie Waiting to Adopt tickers

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jueves, 21 de agosto de 2014

DOS AÑITOS Y MEDIO.

Nuestro chiquitín se va haciendo mayor, ya no queda mucho de aquel bebé sin dientes ni pelo que llegó a casa hace dos años. Su cuerpo menudo es atlético, no tiene ni un gramito de grasa, es pura fibra. El pelo se le ha puesto muy rubio con el sol y el agua, la expresión pícara de su carita ya no es la de un bebé, su mirada, su sonrisa ... todo ha cambiado en poco tiempo. 

En mes y medio ha madurado en bastantes aspectos, y todo sin forzarle ni obligarle, a su ritmo. Cada día incorpora alguna nueva palabra a su vocabulario, le cuesta mucho pronunciar, pero lo intenta. El chupete sólo lo pide para dormir, de día lo deja él mismo en la mesita. Duerme en su cama junto a C. que duerme a su lado en la cama nido. Sabe hacer pipí y caca en el váter y en el orinal, aunque no siempre lo pide, pero nosotros lo llevamos con regularidad y sólo le ponemos pañal para dormir. Está aprendiendo a nadar solito, nunca ha usado manguitos ni nada, se mueve como una culebrita por el agua y en breve controlará los movimientos para no necesitarnos a su lado.

También le encanta la playa, la última vez que fuimos lo observé y lo vi feliz corriendo, riéndose, haciendo castillos, saltando en los charcos de la orilla, y todo a carcajadas con su hermana. En ese momento sentí que todo merece la pena por ver esa felicidad. 

Pero desgraciadamente la vida también nos da momentos malos y ahora mismo estamos de duelo por nuestra gatita, que fue atropellada el lunes. Lo hemos pasado mal, sobre todo C. que la adoraba, pero ya nos vamos haciendo a la idea y nos vamos recuperando.

Debemos aprovechar y disfrutar de lo poco que nos queda de vacaciones, porque en unos 10 días volvemos a la rutina de los madrugones y las prisas. 

sábado, 2 de agosto de 2014

Segundo aniversario.

Cómo pasa el tiempo, ya dos años con el nido lleno. Cuando estamos esperando para ser asignados el tiempo parece pasar muy lento, parece que la llamada no va a llegar nunca, y ahora han pasado dos años ya casi sin darnos cuenta. 

Miro las fotos de entonces cuando fuimos a recogerle al centro, era un bebé de cinco meses y parecía tranquilo, no extrañó ni lloró. Hoy mi chiquitín raramente tiene momentos tranquilos, no para de moverse y hacer cosas, es alegre y cariñoso, no le gusta irse con extraños y lloriquea cada vez que no le dejamos hacer algo que él quiere. 

¡Ha aprendido tantas cosas en este tiempo! Pero lo más importante es que ha aprendido a ser querido y a tener una familia, a formar parte de ella y también a querernos. Ayer le pregunté si me quería y me dio un beso con una sonrisa ¿hay algo más grande para una madre? 

Un amigo acaba de decirme que A. ha tenido suerte porque tiene a los mejores padres, yo le he respondido que cada día doy gracias por la suerte que hemos tenido nosotros, es un niño maravilloso. Hace dos años que la alegría y la felicidad campan a sus anchas por la casa. Ni siquiera sus problemas de salud y de desarrollo empañan esa felicidad, afortunadamente todo va mejorando poco a poco y con esfuerzo. 

En septiembre volverá a las terapias de atención temprana y a las dos clases que ya tenía, añadiremos logopedia para facilitarle el aprendizaje del lenguaje, que lo lleva todavía con retraso. También esperamos que nos den el resultado de las pruebas genéticas que le hicieron, a ver si logramos averiguar la causa de su bajo ritmo de crecimiento. 

Hemos pasado unos días fuera, en una zona rural, hemos disfrutado de la naturaleza y de la tranquilidad de los pequeños pueblos. A. se ha bañado con C. en los ríos de agua helada y han jugado mucho juntos, hemos visto ciervos, perdices, halcones y también castillos, puentes, cuevas... han sido unos días fantásticos los cuatro juntos, una bonita manera de celebrar estos dos años.