Hoy nuestro príncipe cumple 18 meses. Sigue siendo un baby Taz inquieto que nos agota cada día, me recuerda el anuncio que dice "doce horas muy dormido, doce horas muy despierto". Es un bendito a la hora de dormir, por la noche once horas del tirón y después de comer otras dos o tres horas de siesta. Pero cuando está despierto lleva las pilas recargadas y puede con todos nosotros, exprime todas nuestras energías y cuando llega la noche estamos agotados.
Come bastante bien, no grandes cantidades de golpe, pero le gusta casi todo, sobre todo el pan, las galletas, magdalenas y todos los dulces. Le chifla la paella y la pasta, también come muy bien el pollo, las salchichas, el pescado...es un todo terreno. Lo que no quiere ni un poquito es la fruta, a veces le damos un poco camuflada en el biberón, pero aún así es insuficiente. Le encanta probar cosas nuevas, en cuanto nos ve comer algo a nosotros nos pide y la mayoría de las veces le gusta, pero cuando algo no le gusta lo escupe y pone una cara super graciosa.
Cada día corre más y es más intrépido, así va el pobre lleno de morados y coscorrones, la semana pasada se abrió el labio dos veces, pero nada, a los cinco minutos vuelve a la carga sin miedo ¡ay! la que me espera con este bichito.
Hace meses que no pisamos la consulta médica ¡bien! las últimas revisiones fueron estupendas, la única anomalía sigue siendo el peso y la talla, es muy chiquitín, pero está fuerte como una roca y es un niño muy vital de modo que los médicos contentos y nosotros también.

