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Lilypie Waiting to Adopt tickers

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lunes, 21 de enero de 2013

LA VIDA EN EQUILIBRIO.

A. ya tiene 11 meses, nos queda solo un mes para soplar la velita. Cuando pienso en el día que lo conocimos me parece muy lejano y hace menos de 6 meses, tenemos tan poco tiempo libre al día que no me da tiempo a recrearme en sus avances. Realmente su evolución es como la de cualquier bebé de su edad, a pesar de su poca estatura y peso. Ahora está usando la talla 6-9, aunque a veces me atrevo a ponerle alguna chaqueta de talla 12 doblándole las mangas, pero los pantalones ni pensarlo porque se le caen y acaba gateando medio desnudo por la casa. Ya se pone de pie y camina agarrado de algún mueble, incluso se suelta durante unos segundos y se mantiene de pie sin apoyo.

La comunicación entre los dos ha mejorado mucho, nos entendemos muy bien con mis monosílabos y sus lloriqueos. Ya distingo entre el llanto "quiero bracitos" el de "tengo hambre" el de "quiero eso, lo quiero, lo quiero".... y muchos otros. Ahora estamos en la fase en la que entiende la palabra "no" pero hace caso omiso y trata por todos los medios salirse con la suya, ¡paciencia!

Lo que no le gusta nada son las fiestas en sitios cerrados donde hay mucha gente que grita y se ríe y hay mucho escándalo. Ya conté que no me pude tomar las uvas en condiciones, pues el sábado nos perdimos parte del cumple de nuestra amiga S. porque nada más llegar se puso a llorar desconsoladamente y así siguió hasta que se durmió. Seguro que cuando llegue a la adolescencia adorará ese tipo de fiestas  más de lo que nosotros querríamos.

Si durante la baja maternal estábamos cansados, lo de ahora es puro agotamiento. Hay días en los que nos pasamos el niño como el testigo en una prueba de relevos, no tenemos tiempo más que de saludarnos y contarnos rápidamente los detalles más importantes. ¿Cuánto aguantaremos así? Creo que voy a tener que empezar a tomar vitaminas.

miércoles, 2 de enero de 2013

FELIZ 2013.

Día 2 de enero, 5 meses con A. en casa, qué felicidad, nada puedo pedirle al nuevo año para mí que no sea salud para los míos pues todo lo demás ya lo tengo.

La anécdota de fin de año fue que A. se puso a llorar amargamente poco antes de las campanadas y para que no se asustara más me quedé con él en el dormitorio, mientras los demás se tomaban las uvas y brindaban por el nuevo año. Cuando ya se tranquilizó y se durmió, pusimos en la tele las campanadas de Canarias y me tomé las uvas con el horario de mis queridas y añoradas islas.

El próximo sábado llevaremos a C. y A. a ver la cabalgata de los Reyes Magos, esperemos que al peque le guste y haga muchas palmitas, cosa que ha aprendido y cuando empieza no para. 

Se acabaron tanto la baja de maternidad como las vacaciones, ahora toca combinar los dos trabajos y los dos niños, ya os contaré porque la agenda está muy muy ajustada.