Mi chiquitín cumple hoy 9 meses. El tiempo es algo que se ha vuelto borroso desde que él está aquí con nosotros, los días parecen meses y los meses parecen años, ya no tengo claro el concepto del paso del tiempo, a veces parece que se para, otras que vuela, me da la sensación de vivir en una niebla en la que veo lo mismo mire hacia atrás o hacia adelante, lo único que veo claro es el presente, el hoy, el ahora.
Se acaba de dormir, está hecho un granuja simpatiquísimo, se pasa el día sonriendo, enseñando sus seis dientes, con la naricilla arrugada y los ojos achinados, está para comérselo.
Llevamos ya mes y medio sin citas médicas, ¡qué gusto!, en diciembre empezamos de nuevo las revisiones, yo lo veo tan bien que estoy segura de que nos van a decir que evoluciona de maravilla y que no necesita más pruebas ni tratamientos. Sigue pequeñito, pero está fuerte como una roca y tiene energía para desgastar a su padre, a su hermana y a mí. Cuando está despierto no para un minuto. Le encanta gatear y tiene curiosidad por todo, también le encantan las galletas y el pan, qué arte tiene para comérselo él solito.
Estos días estamos esperando la citación judicial para firmar la ratificación de adopción, esperamos firmarla en diciembre para que el siguiente paso sea lo antes posible. Desde el primer segundo lo sentimos nuestro hijo, pero qué duda cabe que cuando legalmente esté reconocido como tal, con todos sus derechos, nos quedaremos más tranquilos.
Estas serán sus primeras navidades y las pasará con el amor de su familia, como deberían pasarla todos los niños y niñas del mundo.



