Mi chiquitín se mueve tanto que he decidido llamarlo Baby Taz, el pequeño diablo de Tasmania de los Baby Looney Tunes. Ya comenté que uno de sus últimos descubrimientos ha sido el tobogán, le encantan todos, los grandes, los pequeños, los empinado, los bajitos... da igual, no tiene ningún miedo. Se tira sentado, de cabeza, de espaldas... y sin pensárselo un segundo, se sube solito y se tira. Antes de llegar al final frena (no siempre a tiempo) y se da la vuelta para bajarse él solito y volver a empezar. No se cansa de subir y bajar. He decidido comprar uno para el jardín, espero no tener que arrepentirme.
LA PLAYA
El pasado fin de semana decidimos pasar un rato en la playa, al principio no entendía qué estaba tocando al ponerlo en la arena y venía gateando hasta la toalla, pero después se puso con su hermana a jugar con las palas y el cubo y disfrutó un montón. Cogía la arena a puñados y se la metía en la boca, intentaba masticarla con cara de asco y cuando nos miraba a nosotros, que también teníamos cara de asco, se reía con picardía. Nuestro pequeño Taz va explorando el mundo y de momento le va gustando todo lo que descubre.



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