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Lilypie Waiting to Adopt tickers

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lunes, 26 de mayo de 2014

LA MADRE BIOLÓGICA.

Por varias razones la madre biológica de A. está más presente en mis pensamientos últimamente. Desde el día de su cumpleaños en el que me preguntaba si ella se acordaría de él, si se preguntaría dónde está, con quién, si está bien.

He asistido a un par de charlas donde he podido hablar con madres que dieron a sus hijos en adopción, he escuchado sus historias y sus circunstancias y también su dolor. Por supuesto no todas las madres que gestaron y parieron a los que hoy son nuestros hijos adoptivos, son iguales ni han pasado por lo mismo. Tampoco las familias adoptivas somos iguales, ni nuestros hijos tampoco. 

Lo que se llama la triada de la adopción está compuesta por la familia de origen, la familia adoptiva y el adoptado o adoptada. Pero las circunstancias y características de cada uno de los componentes es diferente y las combinaciones infinitas. Aun así hay asociaciones de adoptados, de familias adoptantes y también de madres biológicas. Está claro que comunicarnos con otras personas que pueden entendernos y sentirnos acompañados por ellas nos ayuda a ser mejores y a superar los momentos críticos cuando los tenemos.

Cuando pienso en los padres biológicos de A. no les juzgo por la decisión que tomaron ni siento rabia. Solo ellos saben por qué lo hicieron realmente, yo solo puedo suponer partiendo de la información que tengo y así tendré que transmitírselo a él. Ellos tomaron la decisión de darlo en adopción y dejar de ser legalmente sus padres, nosotros decidimos ofrecernos para ser su nueva familia, el único que no ha tomado ninguna decisión todavía es A. 

Ojalá la adopción no fuese necesaria, ojalá todos los niños y niñas pudieran crecer junto a su familia de origen de una forma amorosa y responsable. Pero la existencia de menores en situación de desamparo es una realidad social y ante eso la adopción supone para mí un camino maravilloso de formar una familia. 

Se está trabajando para que la adopción abierta sea legal en nuestro país, no se si servirá de mucho en nuestro caso, pero sí puede servir en otros en los que haya más información y por supuesto voluntad de todas las partes. 

A mí personalmente me encantaría tener al menos una vez contacto con los primeros padres que tuvo A. y decirles que él está bien, es muy querido, tiene todos los cuidados necesarios y que cuando quiera buscarles le apoyaremos y le ayudaremos. No necesito verlos en persona, me conformaría con escribir una carta que pudiera llegar hasta ellos. No necesito hacerles preguntas, no es a mí a quien corresponde hacerlas ni a quien ellos deben responderlas. 

Algo dentro de mí se niega a aceptar que se hayan olvidado por completo de él, pero sé que es una posibilidad y que debo trabajar ese punto para no trasmitirle a A. una idea equivocada. La realidad es la que es y debo preparar a mi hijo para cualquier circunstancia, tanto para la aceptación como para la decepción.

Mientras tanto le hablaré siempre de su familia de origen desde el respeto y la empatía, intentaremos que formen parte de su vida y de la nuestra, que podamos hablar sobre ellos con normalidada cada vez que surja el tema.

 Suena raro decir que mi hijo tiene dos familias, pero así es como lo siento ahora, ellos son una parte de la historia de A. y nosotros otra, sin prejuicios ni rivalidades porque hay sitio para todos. 

2 comentarios:

  1. Todas las madres adoptantes que conozco tienen en la mente a la madre bio. Otro hilo rojo que os une y que quizás algún día vuestro hijo haga que os encontréis. Nunca se sabe. Besos

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    1. Tienes razón Silvia y ese nunca se sabe es lo que más nos ronda por la cabeza. Ojalá A. pueda encontrarlos el día que decida hacer su búsqueda. Besos

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