Nos dijeron que nos llamarían después del verano para hacer la formación. Seguimos haciendo nuestra vida, sin dejar de pensar en nuestro sueño. Pasó el verano y casi el otoño, y a finales de noviembre recibimos una carta para que hiciéramos los talleres en enero. Desde ese momento todo nuestro ritmo de vida cambió, por fin dejábamos de ser un simple número en un papel, no se habían olvidado de nosotros. Todas las emociones que teníamos dormidas durante dos años y medio afloraron de repente como un río manso que se precipita en catarata. Conocimos nuevos padres adoptantes, devorábamos aún más información, libros, revistas digitales, páginas nuevas de internet, foros, todo para ponernos al cien por cien en el papel que tanto tiempo llevábamos esperando. Fue la primera vez en la que he deseado que las navidades pasaran rápido y al mismo tiempo deseando que fueran las últimas sin tener la familia completa.



Que sensaciones produce la carta verdad? Parece que ya estás ahí, que la criatura ya está esperando. Que sentimientos tan maravillosos, cuántas dudas sobre qué se hará en los cursos. Ainsss...
ResponderEliminar