Y LLEGÓ NAVIDAD.
Ese otoño no fue muy bueno, demasiados altibajos emocionales, adaptarse a la pérdida de un ser tan querido e importante no es nada fácil. Llegó la primera Navidad sin él, por fuera sonrisas y alegría para mi niña y por dentro dolor y vacío por quien ya no está. No tuve el apoyo de todos, lamentablemente hay personas insensibles que no saben lo que es la empatía, pero sí pude disfrutar de mis hermanos, y el hecho de estar todos juntos lo hacía más llevadero. No hubo lágrimas ni tristeza, pero sí mucha añoranza, la alegría de los niños se nos contagiaba como por arte de magia.



No hay comentarios:
Publicar un comentario