TRISTEZAS Y ALEGRÍAS.
Aquel verano fue realmente duro, en agosto mi padre falleció y todo el dolor acumulado durante un año salió de golpe dejándonos agotados en dos días. Un par de semanas después, ya más recuperada, decidí salir de viaje con mi marido y mi hija. Nos fuimos al norte, buscando bosques y ríos, pasábamos cerca de la ciudad de una de las amigas que había conocido por internet y quedamos para conocernos. Fue fantástico, su hijo adoptivo es de la edad de C. y congeniaron desde el primer momento. Estuvimos varios días juntos y desde entonces es para mí uno de mis mayores apoyos. Unos meses después de nuestro encuentro les asignaron a su segundo hijo.



No hay comentarios:
Publicar un comentario